DIARIO DEL CAMINO

7ª ETAPA HOSPITAL DE ORBIGO-PONFERRADA (13/5/2009)

Desde que he llegado no he conseguido dormir ni un solo día sin despertar a media noche y claro siempre con la incertidumbre de lo que pueda pasar ese día. Hemos dormido en el albergue San Miguel lugar donde ya lo hicimos hace cinco años en nuestro anterior camino. Su hospitalero es un tipo agradable, simpatico, un buen hospitalero. Cuando bajo a desayunar me pregunta si soy yo el que estaba haciendo el camino corriendo y se lo comenta a todos los que allí desayunaban, entre ellos un grupo de ciclistas italianos con los que me cruzaría durante todo el día.

Comienzo por séptimo día consecutivo a correr, como siempre no pienso cuantos kilómetros me quedan ni cuantas horas deberé estar corriendo, pero tengo claro que hoy es un día duro, posiblemente tenga que estar corriendo mas tiempo del habitual ya que subimos hasta los 1500 metros de altitud y eso va a ralentizar mi ritmo. De todos modos hoy me encuentro fuerte, se que cuanto termine el día sólo quedarán doscientos kilómetros y eso es poco más de dos días corriendo, casi nada para lo que ya llevamos encima. La etapa de hoy además de dura es bonita, yo diría de las más bonitas, hasta Astorga es un camino monótono junto a una carretera nacional, avanzo fuerte y tranquilo, la rodilla no molesta pero sigo llevando rodillera por si acaso, ahora me duele un poco en la parte superior del pie, es una ligera tendinitis pero no tengo problemas para seguir corriendo.

Voy recibiendo mensajes y llamadas de apoyo, ayudan muchísimo, seguís ahí todos los corredores invisibles, corriendo junto a mí. Llegan mis escuderos con bromas, alegres, hoy parece que todos somos uno, todos contentos. El día acompaña el sol fuera, sin viento, buena temperatura de momento todo es perfecto.

Ya estamos en Astorga, nos vuelven a preguntar donde está mi bici……todos los días la misma pregunta, nos adelanta un grupo de coches clásicos que están haciendo el camino desde Francia, nos van pitando al pasar a nuestro lado. Está claro que algo más cómodo que nosotros si que van. Astorga nos recibe que una cuesta que me hace andar y nos mete en pleno centro, desde el primer día que la visite en mi primer camino me dije que volvería a visitarla tranquilamente. La plaza del ayuntamiento con sus dos maragatos, la catedral, y el palacio episcopal de Gaudi una obra neogótica impresionante, parece sacado de un cuento. Luego también están sus mantecadas y un chocolate de la zona que esta buenísimo, del que hace un par de años me llevé una caja, mi vicio confesable…el chocolate.

Nos volvemos a encontrar con los coches clásicos en mitad de Astorga, donde nos vuelven a pitar mientras seguimos nuestro camino hacia Valdeviejas y esperamos la llegada de Vicente con unos sándwich. La comida llega en Santa Catalina de Somoza, sándwich de tortilla que bueno está pero “pica” uff, lo que no mata engorda y no estaría mal ya que no me va a matar el picante engordar un poco, empiezo a parecer un bicho raro, la cara afilada, los ojos hundidos y con ojeras. Esta mañana me dijo Luis que tenía mejor cara por las tardes al terminar de correr que al levantarme.

Todos los pueblos que cruzaremos en esta mañana son autenticas joyas medievales, aunque al pasar por algunos nos vamos dando cuenta de que las reformas que se hacen en casas y calles les hace perder mucho encanto. Voy charlando con Luis, hablamos de música donde coincidimos bastante, creo que también nos parecemos bastante en nuestra forma de ser, aunque de eso no hablamos sólo es mi impresión. Entre charla y charla el tiempo no se detiene ni nosotros tampoco, seguimos avanzando y hoy diría que es de los mejores días, y eso que todavía no ha llegado la tarde que es cuando mejor me encuentro.

Por fin alcanzamos Rabanal del Camino, el último pueblo con los servicios suficientes como para plantearse parar a comer, el problema es que es demasiado temprano y se me hará muy larga la tarde, pero de otra forma nos arriesgamos a no encontrar un lugar donde poder comer en condiciones y la etapa de hoy nos pide comida, fuerza y paciencia. Es la una y recibo la llamada diaria de la radio, hablo con Antonio y le muestro confianza, aunque me quejo del dolor de mi pie izquierdo, pero eso no me va a parar le dije, ya sólo me quedan poco más de dos días para Santiago. Como bien como es de costumbre, demasiado como siempre para empezar a correr y me vuelvo a encontrar con los ciclistas italianos que han dormido con nosotros en Hospital de Orbigo.

Comienzo la subida a la cruz de hierro que junto al O´Cebreiro son las subidas mas duras de todo el camino. Voy disfrutando, sumergido en mis pensamientos, el entorno me da serenidad y sigo pensando en mi gente, me viene a la memoria mi hermana…”cuanto la quiero”..le prometí cantar una canción cuando llegase a Santiago, lo hacía cuando era un niño y pienso hacerlo justo al llegar. De momento aparece junto a mi la cruz de hierro, el recuerdo de mi hermana, la cruz y el cansancio me hacen llorar, tarareo en mi cabeza la canción pero espero cantarla en pocos días.

La cruz de hierro es junto a O´Cebreiro dos lugares mágicos, tienen algo especial y los que han estado allí lo deben saber. Es un lugar místico donde la gente rompe con sus miedos, sus desilusiones, sus recuerdos, donde suplican por los que quieren…”no le dejes morir” o “ayudame a olvidar a esa persona” son frases que he visto en ese lugar, dejamos recuerdos y por tradición se debe “subir una piedra para que el día de nuestro juicio final sea puesta en la balanza de bien y compensar nuestros pecados..” No soy una persona creyente pero el camino simplemente es así. He subido seis piedras desde Rabanal, no son grandes pero quiero de esta forma simbolizar a personas que no pueden estar en este lugar y si creen en ese juicio final que esta piedra les pueda ayudar, tu puedes ser uno de ellos.

Empezamos una bajada que es realmente dura, sobre todo el tramo hacia el Acebo, antes pasamos por Manjarín un refugio curioso por definirlo de alguna manera, en los días de niebla cuando bajan los peregrinos se les anuncia tocando una campana que tienen en la puerta……Me alcanzan mis escuderos, han tardado mucho pero no me importa porque llevaba cerca al coche de apoyo y no me ha faltado de nada. Empezamos los descensos y de pronto aparece el Acebo a nuestros pies, siempre me gusta esta imagen donde en un segundo aparece el pueblo al completo con todos sus tejados de pizarra, es un bonito lugar para perderse. Paro para tomar ibuprofeno y poner un poco de hielo y crema entre mi pie, lo tengo inflamado y cada vez me duele más pero puedo seguir corriendo pero empiezo a preocuparme ya que es demasiado tiempo el que me está doliendo y además cada vez me cuesta mas soportar este dolor.

Continuo la bajada que me llevará hasta Molina Seca, un bonito pueblo por el que se accede a través de un puente medieval, ya no soporto mas el dolor paro para quitarme la media de compresión a ver si así duele algo menos termino corriendo con sólo una media de compresión puesta y en un principio parece que funciona, llevo un ritmo bueno con dirección a Ponferrada, pero antes de entrar me tengo que parar. Me lo quiero tomar con calma pero esto empieza a no gustarme nada, en un principio le digo a Vicente y Luis que se adelanten para buscar el albergue y así yo poder ir tranquilo, cuando lo que realmente pasa es que veo que no puedo correr y el que ellos estén a mi lado hace que me ponga nervioso.

Apenas quedan 4 kilometros pero tardo casi una hora en completarlos, voy hablando con Eva y le digo lo que me ocurre y que no me gusta nada este dolor entre tanto Luis sale a mi encuentro y le comento como estoy. Nos vamos a una oficina del camino para ver a que centro de salud nos podemos acercar para tratar mi problema, nos indica pero antes nos acercamos al albergue para dejar la ropa y acercarme con el coche de apoyo, una vez allí decidimos irnos a un hotel porque las condiciones en las que me encuentro no debería quedarme en un albergue. Olvido hacerme la foto de mi 7ª etapa que como cada día al llegar nos hacemos todos juntos. Me siento algo perdido, se que tengo un problema y no tengo claro si va a tener solución. Decidimos alojarnos en el Hotel Madrid de Ponferrada, una ducha y rápidamente al centro de salud. No dejo de hacer llamadas a Manolo (fisio) el primero para que me aconseje y luego a un amigo, entre tanto amigos me van llamando a ver como ha ido el día y la verdad no me apetece nada hablar.

Algunos hablan de infiltrarme directamente en el tendón dañado, y en un principio creo que es una buena idea. Para quien no sepa que es una infiltración deciros que es inyectar cortisona directamente en el centro del dolor, el problema es que esto no lo soluciona, simplemente dejo de sentir las molestias pero el daño sigue aumentando por lo que restando 202 km que serían unas 18-20 horas corriendo puedo terminar rompiendo el tendón sin sentir ningún tipo de dolor. En el centro de salud el médico que me atiende se confiesa deportista y me dice que “ni se me ocurra” para los kilómetros que me quedan, mi desesperación por terminar el camino me puede traer problemas por los que me voy a arrepentir. Salgo del centro totalmente hundido, el teléfono no para de sonar y no quiero hablar con nadie. No me quiero creer que esto me vaya a quitar el poder terminar mi sueño.

Todos me dan ánimos pero apenas si puedo andar, durante la noche acepto mi derrota y hablamos de hacer el camino andando intentando hacer 50 km. diarios aunque para ello terminaríamos domingo, mis escuderos andarían conmigo. No me lo puedo creer me encuentro fuerte tanto física como mentalmente y este dolor no me va a dejar terminar….

Quiero esperar a mañana…..pero no confío en los milagros…

Esta noche estoy triste….

 

 

GALERÍA DE IMÁGENES

 

« Ir al Diario

 

Inicio · Juan Manuel Medina · Próximo reto · Galería · Noticias · Libro de visitas · Contacto

© Juan Manuel Medina, 2009 Torrevieja.

Web desarrollada por Xalmar.