
DIARIO DEL CAMINO
EL DIA QUE LOS ESCUDEROS SE CONVIRTIERON EN CABALLEROS (15/5/2009)
Nada mas despertar me viene a la cabeza el mensaje que ayer recibí de mi hermano, eso me recuerda que hoy voy a intentar volver a correr, siento de nuevo la ilusión que ayer parecía haber perdido y salto de la cama. El pie está mejor, tal vez no todo lo que yo quisiera pero me duele mucho menos, salto un par de veces por la habitación y parece que no molesta.
Me empiezo a poner nervioso por momentos, viene Julio a la habitación y le pido que se de mucha prisa en traer mi ropa ya que estaba en el coche todo nuestro material, me ducho rápido, necesito despejarme, creo que estoy más nervioso que el primer día, lo cierto es que el primer día tenía miedo más que nervios y ahora estaba “atacao”.
Miro por la ventana para ver que tiempo hace y así decidir que ropa me pongo, parece buen día aunque a estas horas todavía hace un poco de frío. Me voy a desayunar sólo y lo hago corriendo por los pasillos del hotel…..parece que no me molesta…sigo soñando.
Como ayer comí poco en todo el día decido tomar un desayuno abundante que me pueda dar toda la energía que puedo necesitar en esta mañana. Mis escuderos bajan al desayuno al tiempo que yo terminaba con el y me subía a la habitación a recoger mis últimas cosas, decido coger dinero por si ellos se retrasan y necesito agua o comida, no quiero esperar ni un momento más cojo también el teléfono y empiezo a correr…….
Empiezo muy despacio, trotando, observando solamente mi pie, pero no tardo ni tan siquiera un par de minutos en comprobar que esto no va a ser posible, con cada paso que doy el dolor va aumentando y mi ilusión desapareciendo. Me resisto y continuo un poco más, ..”quizás duela solo al principio”…..pero me estoy engañando, lo se……me resigno, me paro. Vuelvo andando hacia el hotel, de nuevo triste, es curioso con la facilidad que podemos pasar de la alegría a la tristeza en un solo minuto y cruel la forma en que se nos escapa un sueño que teníamos a nuestro alcance.
Apenas han pasado unos minutos cuando llego de nuevo al hotel, Luis está fuera preparando las alforjas y me recibe con un abrazo… sus ojos son una mezcla de resignación y quizás tristeza al verme, me dice “lo tenías que intentar”, pero sobran las palabras, ahora empieza una nueva etapa en esta aventura en la que nos embarcamos, ahora me toca a mi intentar estar a la altura que Vicente y Luis han estado cuidándome de la forma que hasta ahora mismo lo han hecho. Arrancan con el propósito de estar en Santiago mañana y de esta forma cumplir el plazo que nos propusimos de hacer el camino en 10 días, aunque yo no pueda cumplir mi parte del compromiso. Los veo alejarse mientras salen de la ciudad y en estos momentos no puedo contener mis lagrimas, impotencia, rabia y más tristeza, se me amontonan las emociones y no consigo quitarme el nudo de la garganta, en esos momentos me llama mi amigo Nico, apenas le puedo contestar pero me tranquiliza y consigo hablar con el.
La ilusión se ha quedado detrás de mi justo en el momento en que dejé de correr, un sueño roto, pero afortunadamente esto no sólo era correr, esto era el camino hacia una meta común, conseguir ayudar a personas que lo necesitan, y aquí tenía depositadas mas ilusiones, pero ni aun así consigo tranquilizarme. Desde el coche nos adelantamos para esperar a mis caballeros, (ahora soy yo el escudero de ellos) y de esta forma tener preparado todo lo que puedan necesitar. Pasamos Pereje y me acuerdo de mi amigo Francis, me dijo que se lo dedicara al pasar por aquí, lo hago aunque no de la forma en que había pensado. Recibo un mensaje de mi hermana y vuelven a caer mis lagrimas, me cuesta aceptar esto, pero ahora hay otras personas que van a completar lo que yo no he podido.
Espero a mis chicos cuando apenas ha comenzado la subida al O´cebreiro con pan, lomo y chorizo comida para deportistas sin duda, tienen que reponer fuerzas porque ahora les espera una dura subida. Subo en el coche hasta arriba y espero a que lleguen, aquí recuerdo a mi amigo Javi, este era mi Cho Oyu particular, las ascensión más dura de este camino pero nada que ver con su expedición a esta cima en el Himalaya, el quería acompañarme pero una lesión en su última aventura se lo impidió, para mi su intención fue suficiente igual que la de Jaume, me traigo el recuerdo de que realmente corrieron conmigo, y lo hicieron, sin duda. Mientras tanto doy un vistazo para preparar el lugar donde vamos a comer , de paso voy degustando el queso típico de aquí y el pulpo, me viene genial ya que en estos momentos estoy en los huesos, además dicen que “las penas con pan son menos penas” .
Ya llegan mis caballeros, cansados por supuesto pero siempre soriendo, se pasan el dia como un mal matrimonio, tirándose los trastos a la cabeza, se lo pasan bomba los dos, les digo un par de sitios donde se puede comer para que elijan, no soy una persona que me guste imponer y prefiero que ellos tomen la última decisión, de todas formas al final comemos donde mejor me parecía. Queso del Cebreiro, pulpo, lacón, caldo gallego….alimento para campeones, esta todo de muerte, un orujo y se ponen en marcha. Hace frio y se deben abrigar para la bajada que tienen, por si no es bastante lo que llevan y lo que les queda el tiempo amenaza con agua. Me vuelvo a adelantar y paro en Triacastela, un bonito lugar del que guardo un grato recuerdo de su albergue que se encuentra frente a un riachuelo. Recuerdo aquella noche donde escribiendo delante de su gran ventanal escuchaba los árboles moverse con el viento y el agua del riachuelo. Me siento junto a escuchar correr el agua , hace frio pero me siento bien sentado en ese lugar, sólo. Aprovecho para escribir las etapas anteriores, ahora desafortunadamente dispongo de mas tiempo del que deseo pero al poco tiempo comienza a llover, aguanto un poco pero al final decido marcharme de allí, ha vuelto a ser un momento agradable en este lugar.
Me llaman mis chicos para decirme que continúan que no paran y ahora se están mojando, les ha caído un chaparrón importante y aunque tienen fuerzas para seguir decidimos quedarnos en Sarria. A su llegada ya hemos cogido habitación en un hotel y su ropa en ella preparada para cambiarse, han tenido un día duro.
Después de varias llamadas recibo una de Joserra la persona que ha hecho posible que llegase con garantías a esta aventura y que todos los días me llama a ver que tal me encuentro.
Me dice que es casi seguro que la lesión la ha ocasionado el llevar demasiado apretados los cordones de las zapatillas……parece mentira que una tontería así sea capaz de fastidiar todo esto, pero ya no tiene arreglo y no puedo cabrearme por algo que ya no se puede solucionar. Esto no quita que me siga sintiendo triste……
Muchos mensajes y llamadas de apoyo y mi agradecimiento a cada una de ellas.
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