DIARIO DEL CAMINO

SANTIAGO (16/5/2009)

Me cuesta levantarme, lógico, anoche me acosté tarde y es que ahora ya no necesito descansar tanto y tampoco me apetecía ir a dormir, prefiero poner las fotografías y videos en la página web que para mi sorpresa ha tenido un número muy alto de visitas.

Soy el último en dejar el hotel, antes he decidido darme una ducha y afeitarme llevo desde que empecé sin hacerlo y ya me iba haciendo falta, pensaba hacer como Luis afeitarme una vez que llegásemos a Santiago, siempre tiene por costumbre ir a una barbería que hay cerca de la plaza del Obradoiro pero si no recuerdo mal en nuestro último camino el barbero se pensaba retirar. Me siento apático solamente el detalle de mis caballeros por terminar el camino en el tiempo que nos habíamos marcado consigue motivarme. Posiblemente nadie se pare a pensar en ese detalle, aunque yo no pude ellos si lo hicieron pero personalmente pienso que no es cuestión de buscar ningún tipo de reconocimiento, las cosas son más simples, se hace por si, por que se desea, sin esperar nada a cambio. Hoy mi viaje volverá a ser sencillo, en el coche, solamente pensando en poder ayudar a mis chicos y hoy les puedo hacer falta, no dejar de llover, hace un poco de frio y tienen por delante más de 100 km. Después de desayunar salimos hacia Portomarín que está a 20 km de nuestra salida, desde allí les llamo para ver que les queda para llegar, llevan más de una hora pero me dicen que en los primeros 45 minutos no han hecho mas de 7-8 km, el terreno es duro y el agua lo está haciendo aún más, sin duda hoy va a ser un día duro, pagaría por poder seguir corriendo, normalmente prefiero correr con sol pero un día como este no me lo perdería.

Desde lo alto de la escalinata que da la bienvenida a Portomarín les espero, ya con algo de comida preparada y ropa que les va a hacer falta. Están tardando mucho para la distancia que han de recorrer, eso me hace imaginar lo duro que les está siendo el día. De momento los veo aparecer al final del puente, se acercan y yo hago lo mismo hacia ellos. Llegamos al coche donde tienen preparada comida, bebidas y algunas barritas para continuar, también cogen algo de ropa para el frio, en sus caras ya se ve cierto cansancio y esto acaba de empezar. Me adelanto de nuevo algunos kilómetros y los espero en una cafetería que es paso obligatorio en mitad de una aldea, los peregrinos a pie van llegando empapados, con frio, hace muy mal día pero sigo pensando que pagaría por poder correr. Me tomo un par de cafés y ya van tres esta mañana, mientras sigo esperando a mis caballeros que llevan rumbo a Santiago. Decido salir a buscarlos y nos encontramos en Palas de Rey, no muy lejos de donde queríamos parar a comer en “Melide”, en casa Ezequiel, el mejor pulpo de todo el camino. Cuando llegan les he bajado las bolsas para que se cambien y ya tengo pedida una mesa para todos, son grandes mesas con bancos corridos algo nada habitual en cualquier restaurante. De todos modos ha dado un cambio radical en los últimos 13 años, siempre ha sido el mejor lugar para comer pulpo, pero las instalaciones no han estado siempre tan limpias como ahora. Una anécdota, la primera vez que fui a comer allí, al terminar el pulpo pedí queso con membrillo de postre, que es lo típico y me dijo la señora: “espera que termine ese señor y te lo traigo”, y así fue cuando el señor termino de tomar el queso con membrillo la dueña me trajo el queso y el membrillo que se estaba comiendo este señor en el mismo plato y con el mismo tenedor y cuchillo……..”estaba bueno”..
Caldo gallego, pulpo, filete de ternera, y el mismo queso con membrillo de mi primera vez, esta vez en raciones individuales. Se animan a salir y el agua sigue sin parar, yo me quedo allí buscando con el portátil un alojamiento en Santiago para dormir esta noche, no tardé mucho, bueno tardé exactamente dos cafés y ya llevo cinco hoy, como no dormí mucho ayer me mantienen espabilado aunque creo que me he pasado.

Salgo dirección a Santiago y los encuentro a mitad del camino, ya sólo les quedan unos 25 kilómetros, están animados y no quieren parar mucho tiempo porque van muy mojados y se hielan de frio. Me subo al coche y ahora si que no habrá más paradas hasta Santiago. Llegamos a las calles de la ciudad y nos adentramos buscando la catedral, esa que tanto deseaba ver, pero esa no es mi sensación ahora, intento saber que es lo que siento, ya lo se, indiferencia, me da igual ver la catedral. Después de tanto soñar despierto, la visión de la catedral es más fría que el día, la paso de largo y nos dirigimos hasta el hotel, que está cerca de la plaza del Obradoiro. Después de pasar por el hotel me voy hasta la plaza, me apetece estar sólo, al llegar a la catedral sigo con esa sensación fría que tenía desde que entré en Santiago, recuerdo de nuevo a mi hermana y la canción que le prometí cantar cuando llegase, pero no estoy contento para cantar. Mis caballeros tardan y sigo frente a la catedral dándole vueltas a la cabeza a toda esta aventura que me propuse hace casi un año. Empiezo a entender algunas cosas y me doy cuenta de que no ha sido tan malo, al contrario, todo ha sido bueno, simplemente un percance ha impedido que todo fuese igual que lo había soñado, pero debía estar contento por todo lo que había conseguido. Había disfrutado, había soñado, había compartido, he conseguido ilusionarme, he recibido cariño, y creo que hemos conseguido ilusionar a otras personas., y lo mejor creo que hemos conseguido que mucha gente se comprometiera con personas que no nos piden nada y necesitan mucho. Entonces me he dado cuenta de que si que he conseguido mi sueño. Esta aventura me ha dado mucho más de lo que me ha quitado..

Mis caballeros no tardan en llegar, cansados y mojados pero sonriendo, nos abrazamos y nos besamos, estamos contentos.


Gracias a todos los que confiaron en nosotros y nos apoyaron, a todos los corredores invisibles que nos empujaban sin descanso, a Luis y a Vicente porque si ellos no hubiese sido posible llegar hasta donde lo hicimos.
Gracias a mis padres por quererme como lo hacen, a mi hermano Marcos por ese mensaje que nunca olvidaré, a mi hermana Inma porque la quiero con locura y siempre está a mi lado.

Y a mi familia, a Eva porque la quiero y por aguantarme y a mis hijos Juan y Pablo porque son mi vida.
Gracias a todos.

 

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